-Edgar: hola
-Marta: Hola, ¿como estás?
-Edgar: Muy bién, y tu?
-Marta: Bién, ¿Quieres ir a dar una vuelta?
-Edgar: ¿Donde quieres ir? vamos a almorzar.
-Marta: vamos... ¿Como ha ido el viaje?
-Edgar: Bién, un poco largoperó bién.
-Marta: ¿Quieres ir a la piscina esta tarde?
-Edgar: Si, hace mucha calor este verano...
-Marta: ¿Querrás quedar otra tarde para conocernos más?
-Edgar: Claro, te doy my numero de móbil y me llamas.
-Marta: Deacuerdo, adiós.
-Edgar: adiós
dilluns, 18 de febrer del 2008
Descripción
Laia es muy simpática, estar con ella es muy agradable, su compañia se nota en cariño, sabe caer bién a la gente y hace amigos facilmente.
Físicamente es delgada, tiene ek oeki castaño y vastante largo, con el flequillo al lado.
Tiene los ojos marrones claros, color caramelo y lleva hierros en los dientes.
Laia no es no es muy alta, es de una estatira normal.
Normalmente viste pantalones tejanos y una camiseta de colores variados, de zapatos lleva bambas o botas.
Físicamente es delgada, tiene ek oeki castaño y vastante largo, con el flequillo al lado.
Tiene los ojos marrones claros, color caramelo y lleva hierros en los dientes.
Laia no es no es muy alta, es de una estatira normal.
Normalmente viste pantalones tejanos y una camiseta de colores variados, de zapatos lleva bambas o botas.
dilluns, 11 de febrer del 2008
Paisaje idílico
Era un paisaje precioso, al llegar, me pareció solitario, pero después cambie de opinión
al ver la acogedora imagen de los animalitos, de los pájaros volando por el cielo azul.
Al mirarlo se reflejaba en mi cara la luz verde del campo y ese viento limpio hacía volar mi cabello por la cara.
Cuando escuche el espeso silencio, no pude evitar pensar en lo bonita que era la vida vista desde ese lugar y sin oír nada más que el movimiento de los arboles.
Me senté, en la hierba y noté una frescura agradable que junto con el sol
y el viento, hizo que me sentara tan bien que me quedara dormida...
al ver la acogedora imagen de los animalitos, de los pájaros volando por el cielo azul.
Al mirarlo se reflejaba en mi cara la luz verde del campo y ese viento limpio hacía volar mi cabello por la cara.
Cuando escuche el espeso silencio, no pude evitar pensar en lo bonita que era la vida vista desde ese lugar y sin oír nada más que el movimiento de los arboles.
Me senté, en la hierba y noté una frescura agradable que junto con el sol
y el viento, hizo que me sentara tan bien que me quedara dormida...
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