Era un paisaje precioso, al llegar, me pareció solitario, pero después cambie de opinión
al ver la acogedora imagen de los animalitos, de los pájaros volando por el cielo azul.
Al mirarlo se reflejaba en mi cara la luz verde del campo y ese viento limpio hacía volar mi cabello por la cara.
Cuando escuche el espeso silencio, no pude evitar pensar en lo bonita que era la vida vista desde ese lugar y sin oír nada más que el movimiento de los arboles.
Me senté, en la hierba y noté una frescura agradable que junto con el sol
y el viento, hizo que me sentara tan bien que me quedara dormida...
dilluns, 11 de febrer del 2008
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